Proclamación de la
Buena nueva según San Juan
1El primer día de la semana, por la mañana temprano, todavía en tinieblas
fue María Magdalena al sepulcro y vio la losa quitada. 2Fue entonces corriendo a ver a Simón Pedro y también al otro discípulo,
el predilecto de Jesús, y les dijo:
-Se han llevado al Señor del sepulcro y no sabemos
dónde lo han puesto.
3Salió entonces Pedro y también el otro discípulo y se dirigieron al
sepulcro. 4Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo se
adelantó, corriendo más de prisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro. 5Asomándose vio puestos los lienzos; sin embargo, no entró. 6Llegó también Simón Pedro siguiéndolo, entró en el sepulcro y contempló
los lienzos puestos, 7y el sudario, que había cubierto su cabeza, no puesto con los lienzos,
sino aparte, envolviendo determinado lugar. 8Entonces, al fin, entró también el otro discípulo, el que había llegado
primero al sepulcro, vio y creyó. 9Es que aún no habían entendido aquel pasaje donde se dice que tenía que
resucitar de la muerte.
Palabra del Señor
Hoy celebramos la pascua del Señor, en la tradición de
Israel la pascua era el paso del Señor en la noche de su liberación de la
esclavitud egipcia hacia la tierra prometida. Jesús instaura la nueva pascua,
es el paso de la muerte a la vida, de la luz a las tinieblas. La Iglesia
celebra hoy la victoria de Jesús sobre la muerte, el que había muerto en el
madero ha resucitado, con ello queda claro que la Dios esta con los
crucificados y que ellos tienen la razón, que la muerte no puede vencer
más a la vida irradiada por aquellos que
se han comprometido en la búsqueda incansable del reino y su justicia. La resurrección es obra del Padre que da la
razón a los que mueren crucificados por causa del Reino. Jesús es el primero en
resucitar y con él los mártires inaugurando el tiempo nuevo de la vida. La
resurrección es vida, la vida entregada y que tiene sentido aún después de la
muerte. Los que matan y condenan sólo pueden matar el cuerpo pero no callan el
testimonio de los que ya desde antes se han entregado por completo, entonces su
voz permanece, su vida no acaba. En la teología de Juan son aquellos que nacen
de nuevo del agua y del Espíritu a quienes la muerte física no acalla el
testimonio. Si su muerte es martirial (don de Dios) comparten la suerte del
maestro (cruz y resurrección), si su muerte es biológica (no violenta) pero han
entregado todo su ser a la construcción del reino, su vida no termina con el
perecimiento del cuerpo (también participan de la nueva vida.)
La resurrección es un hecho de fe, un acto de Dios. Él es
quien resucita a su hijo, él es quien resucita a sus hijos que entregan por la
justicia. Nuestra comprensión de la resurrección es siempre limitada pero de
alguna manera la comunidad (la Iglesia) participa de la resurrección de los que
han perecido y han sido testigos de Jesús y fieles cumplidores de su palabra.
Quizá nos cueste entender el hecho de la resurrección y nos cuestionemos si fue
un hecho histórico o sólo una reflexión de las primeras comunidades. Pues,
repetimos, es un hecho de fe. Quizá no podemos entenderlo del todo, como los
primeros cristianos pero ello no elimina la resurrección. Ellos también fueron
pensando y reflexionando mucho sobre la resurrección, de esa experiencia nos
habla hoy el evangelio. Para ellos y ellas, los seguidores de Jesús, esto fue
un proceso, el final trágico fue tan doloroso que la posibilidad de ver a su
maestro resucitado era algo impensable. Y así los sorprende el resucitado,
ellos con dudas y temores no veían la realidad de la resurrección, poco a poco
fueron comprendiendo y luego participaron como comunidad de la resurrección del
maestro.
La resurrección es de Jesús y de los que con él han
compartido la trágica muerte no es un hecho aislado de una vida espiritual. La
muerte es sólo un paso de transformación de esa vida, los que han nacido del
espíritu no perecen, de hecho su muerte es sólo no quita en nada la entrega ya
antes dada en vida.
El evangelio de hoy
El primer día de la semana, por la mañana temprano, todavía en tinieblas
El primer día hace referencia a la creación en Génesis 1,
con la resurrección de Jesús se inaugura la nueva creación. Por la mañana
temprano aún en tinieblas, una de las mujeres va al sepulcro, aún no ha creído
en la resurrección, necesitará ver y que le sea revelada de lo divino, como mencionábamos
antes, hay una ceguera y el dolor de la muerte en los seguidores de Jesús este
muy vivo por lo que cualquier luz aún no se puede ver, todavía se vive en las
tinieblas, no porque no haya luz, sino porque no se han abierto los ojos a la
luz de la resurrección.
María Magdalena al sepulcro y vio la losa quitada
A diferencia de los evangelios sinópticos, que nos narra
que las mujeres fueron a al sepulcro, aquí Juan nos dice que fue únicamente María
Magdalena. María Magdalena es la seguidora más fiel del maestro. Ella le
conoció y lo siguió, no es la prostituta que la tradición nos cuenta, es una
que se vio transformada por la persona de Jesús, ella y las otras mujeres seguían
al maestro y posiblemente las que preparaban y financiaban los viajes de Jesús por
toda la región de Palestina. Ella estuvo al pie de la cruz y ahora va al
sepulcro para ver el cuerpo de Jesús, pero se lleva la sorpresa que la piedra
está movida, que alguien la ha quitado. Ella encuentra la tumba bacía y se va a
avisarles a los discípulos lo que ha visto.
Salió entonces Pedro y también el otro discípulo
El
redactor no dice el nombre del otro discípulo, pero sabemos que habla del mismo
Juan, el discípulo amado. Pedro corrió hasta el sepulcro, pero el discípulo amado
llegó primero pero no entró, con ello el evangelista también reconoce la figura
de Pedro como líder en el cristianismo primitivo. El discípulo amado no entró,
vio la piedra quitada y los lienzos pero se quedo en la entrada, Pedro entró y vio también que le cuerpo del maestro no
estaba.
Entró también el otro discípulo…vio y creyó
El
discípulo amado creyó en la resurrección, a varios de los discípulos les llevó
tiempo reconocer esta realidad, María Magdalena, María la madre de Jesús, las
otras mujeres y el discípulo amado fueron los primeros en proclamar la resurrección
del Señor, luego vinieron los otros, no les
fue fácil, muchos regresaron a sus casas decepcionados (como los discípulos de
Emaús o como Pedro y sus hermanos) que se regresaron a Galilea a vivir sus
vidas normales pero se dieron luego recordaron las palabras de Jesús que había
de resucitar y empezaron a creer en que Jesús estaba vivo y entre ellos, que no
lo había dejado a pesar que no estaba físicamente con ellos, eso fue los que
los llevó a formar comunidades y proclamar la buena nueva como el maestro un
día los había mandado, de dos en dos, así en comunidad.
La
resurrección hoy
Como
hemos sentenciado al principio, la resurrección es un hecho de fe imposible
explicar mediante hechos, es algo que se cree y se tiene certeza. Es el regalo
de Dios a los que entregan su vida sin reservas, guardándose nada para sí y
entregando todo a la causa del reino. Los que traten de explicar este
acontecimiento de la fe por medio de explicaciones científicas pierden su
tiempo y si la Iglesia lo hace también desacredita este acontecimiento.
La
resurrección la hace Dios junto con el Pueblo
Como
hemos dicho, le toca a Dios, pero también al pueblo. Los primeros discípulos se
vieron en una situación muy cruda: el que había animado a todos en la búsqueda del
reino de Dios y su justicia ahora esta muerto, el imperio le ha crucificado y
quizá vendrá tras de ellos por haber sido sus seguidores. No faltaban aquellos
que pensaban que todo estaba perdido y que si Jesús no pudo traernos la
liberación que predicaba ya nada ni nadie puede cambiar el sistema que mata y
condena, nada tiene sentido, al final el
mal vence al bien. Así pensaban algunos,
sin embargo el espíritu les reveló que la vida que se entrega totalmente y sin
reservas jamás muere, entonces empezaron a ver y a sentir a Jesús entre ellos. Como
dice el evangelio, un Ángel les revela que Jesús ha resucitado (Mt 28, 8ss; Jn
20, 11-18). Entonces con la certeza de que no había muerto, que la vida de
Jesús supera la muerte física ellos inician el movimiento de los seguidores de Jesús,
van proclamando que el Jesús que las autoridades judías condenaron a muerte, no
esta muerto, que Dios le resucitó, que su vida sigue iluminado la realidad, que
aunque acallaron su voz hoy grita más fuerte que nunca. Y los cristianos
decididos empezaron a vivir y a testificar de este Jesús, ellos también lo había
resucitado, ellos también lo hacían presente con sus vidas. Por ello no
tuvieron miedo nunca más de la muerte, aunque eran perseguidos y crucificados
más cristianos aparecían, aunque eran encarcelados, muchos más se convertían por
el testimonio de los discípulos y discípulas.
La
resurrección de los mártires
![]() |
Maximino Cerezo Barredo |
En
El Salvador, antes de los inicios del conflicto armado, muchos sacerdotes,
catequistas, religiosas acompañaron al pueblo pobre que era expoliado por los
terratenientes y reprimido por el gobierno, perseguido y asesinado por buscar
reclamar sus derechos. En ese contexto surgió la Iglesia de los pobres, esos
hombres y mujeres que no dieron la espalda al pueblo oprimido y perseguido. Sacerdotes
acompañando las luchas del pueblo, siendo la voz de los que no tienen voz,
reclamando justicia, equidad y cese de la represión contra el campesino y el
proletariado. El gobierno y las fuerzas armadas arreciaron la represión y
también persiguieron a la Iglesia de los pobres. Sacerdotes fueron asesinados, el
primero de ellos Rutilio Grande y tras de el una veintena de sacerdotes, miles
de organizadores comunitarios y catequistas. Oscar Romero el Obispo de la
capital también fue acecinado por la extrema derecha en 1980 después de haber
denunciado al gobierno por todos los atropellos al pueblo y la masacre de campesinos.
Hoy día, también los mártires resucitan, ellos que han entregado todo también
comparten con Jesús la resurrección. La muerte que viene de los opresores no
tienen vigencia, la vida de los cristianos que se entregan por completo no
perecen sino que son semillas de liberación. Ellos resucitan en el pueblo y su
voz no se calla aunque la hayan querido callar con balas, pero se sigue
escuchando con más intensidad. Que aun hay muerte y represión sí, pero ello no
perdura, sólo el amor. El amor de Rutilio, de Romero, del pueblo crucificado
aún es luz en esta cruda realidad y nos animan para seguir su ejemplo como
ellos fueron seguidores fieles de al mensaje de Jesús.
Nos toca a nosotros los
cristianos también resucitar y comprometer nuestra vida en proclamar que existe
vida, que la muerte no tiene la ultima palabra, sino la vida que se entrega sin
reservas. La vida que busca vida y defiende lo que Jesús defendió, la vida que
es solidaria y vela por el derecho de todos a vivir con dignidad. Así, con
nuestra vida proclamaremos también el misterio pascual de la resurrección.
Feliz Pascua
Amílcar Valencia
Gracias por compartir tus reflexiones. Como Cristianos en un mundo sufrido, solo podemos poner nuestra esperanza en la resureccion. Tenemos que seguir luchando siempre para la justicia y el reino de Dios, asi honoramos todos los que han fallecido en esta lucha y vivimos la resureccion en nuestros dias. Asi tambien que resucitan los martires y Jesus, y siguen resucitando todos los dias.
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